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  • Gisela Arriaga

Cómo afecta el estrés a nuestra imagen

Actualizado: 7 de jun de 2018

Todos los días enfrentamos a uno de los mayores "Depredadores de la imagen"; el estrés puede llegar a ser un poderoso enemigo si no lo aprendemos a manejar.

De las cosas que más afecta la imagen personal del líder es el estrés, en mis cursos lo califico como uno de los principales “depredadores de la imagen”. Todos los días, seamos o no líderes, tenemos que enfrentarnos a él; por la mañana al salir a trabajar y/o a estudiar, por la tarde en el tráfico, en nuestra casa, al tratar con personas difíciles y al enfrentar crisis.


"No tener un control del estrés es muy perjudicial en el ámbito profesional, nos roba concentración, nos quita tiempo, nos hace más propensos a cometer errores, resta productividad"

Tenemos que aprender a manejarlo ya que estar constantemente estresados es muy perjudicial para nuestra salud; nos encontramos expuestos al agotamiento crónico y a enfermedades como úlceras, colitis, gastritis, infartos y diabetes. Una dosis pequeña de estrés es necesaria, debemos aprovecharlo y usarlo anuestro para sacar a diario nuestro trabajo.


Cuando no sabemos manejar el estrés, una de las consecuencias físicas es vernos cansados, ojerosos, agotados, enfermos, sin vitalidad; o lo contrario, ansiosos, hiperactivos, etc. Una persona estresada tiene un lenguaje no verbal muy negativo, ceño fruncido, gestos hostiles, posturas encorvadas, movimientos involuntarios, tics nerviosos, como tamborilear los dedos, mover las rodillas y pies constantemente, tocarse constantemente la barbilla o el cabello, todo esto hace que las personas nos perciban nerviosos y/o ansiosos.


En el lenguaje verbal se ve afectado el tono de voz, por un lado podemos tener personas con tonos muy bajos, apenas perceptibles, que reflejen inseguridad; por otro lado, se tienen tonos demasiado altos que pueden ser percibidos como arrogantes y/o autoritarios. También se afectan los contenidos de lo que decimos; cuando estamos bajo estrés podemos decir cosas hirientes de las que después nos podemos arrepentir; gobernados por esta emoción negativa es fácil pasar por alto el poder de las palabras y herir a otras personas y causarles heridas emocionales que pueden llegar a ser difíciles de sanar.


En el área emocional un exceso de estrés nos puede paralizar, poner agresivos, nos puede predisponer al pesimismo, a la negatividad, nos hace muy susceptibles a cosas insignificantes; en general nos roba el buen humor y nos aleja del carisma.


No tener un control del estrés es muy perjudicial en el ámbito profesional, nos roba concentración, nos quita tiempo, nos hace más propensos a cometer errores, resta productividad y podría propiciar problemas con compañeros, jefes y/o clientes. A las personas que se encuentran en áreas de servicio al cliente, el estrés les puede impedir dar un servicio de excelencia. Se les dificulta sonreír, ser amables, hacer contacto visual, es común verlos por ejemplo, con el ceño fruncido, de mal humor, con cara de “pocos amigos”. Hay personas que dominados por el enfado y el estrés se convierten en tiranos del servicio.


"La clave está en el pensamiento; creando un entorno positivo, siendo más flexibles con nosotros mismos y evitando ser excesivamente perfeccionistas."

Los líderes estresados se irritan, se pelean y se enojan con facilidad. Cometen muchos errores de protocolo, tratan mal a sus colaboradores cercanos y les cuesta trabajo establecer contacto visual. Seles dificulta dirigir bien a su equipo, ya que, además de contagiar esta emoción negativa, tienden a volverse autoritarios, arrogantes y pierden la paciencia muy fácilmente.

Otra de las cosas que produce mucho estrés es andar cargando muchos lastres; guardar resentimiento, no perdonar, esperar mucho de los demás o esperar mucho de sí mismo. También puede afectar el tener una mala relación de pareja o una mala relación con la familia en general. También las deudas, un divorcio, la muerte de un familiar cercano y tener un trabajo que no nos guste, son situaciones que desestabilizan emocionalmente y pueden causar estrés.


Lo que se recomienda para combatir el estrés es hacer ejercicio, meditar, llevar una buena alimentación y no permanecer muchas horas sin comer. Organizar nuestra agenda diaria sin sobrecargarla y dejar en ella tiempo para nosotros. Aprender a delegar aligera la carga de trabajo, para ello, tenemos que confiar en los demás.


Se recomienda también mantener limpio y ordenado nuestro espacio de trabajo; no postergar y aplicarnos primero en las tareas que no nos agraden; no dejar para después situaciones que debamos resolver; no prometer cosas que no podamos cumplir; aprender a decir que no y evitar a las personas negativas, ya que nos contaminan y nos contagian su estado de ánimo. Ayuda mucho hacer un registro diario de actividades con dos columnas para escribir en una, las situaciones que más nos producen estrés, y en la otra, cómo puedo combatirlas.


La clave está en el pensamiento; creando un entorno positivo, siendo más flexibles con nosotros mismos y evitando ser excesivamente perfeccionistas. Algo que puede ser de gran ayuda es aprender a relajarse por medio de la respiración, tomar alguna clase de yoga o poniendo alguna música relajante.


Evitemos enfadarnos por cosas que no podemos evitar ni tampoco por las que ya pasaron, mejoremos nuestras técnicas de comunicación interpersonal y busquemos apoyo en los demás. Recuerde que no podemos cambiar a todo el mundo, solamente podemos cambiarnos a nosotros mismos.



Por Gisela Arriaga, Maestra en Imagen Pública, conferencista y capacitadora, autora del libro “Imagen y Liderazgo 3”.

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