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  • Gisela Arriaga

Nueva normalidad o nueva realidad

Se habla de regresar gradualmente a la “nueva normalidad”, pero, ¿cómo enfrentar esta nueva normalidad cuando todo cambió?, ¿cómo regresar en medio de la peor crisis económica de la historia moderna?


Más que “nueva normalidad”, debemos de hablar de la nueva realidad (ya sin comillas), una realidad con algunas características que habría que resaltar:

  • Muy poco dinero en los bolsillos de las personas, producto de la crisis económica y recesión mundial que durará aproximadamente dos años, según estimaciones de fuentes financieras especializadas.

  • Restricciones y nuevos protocolos en viajes aéreos y terrestres, lo que traerá consecuencias en el tema del turismo en la mayoría de los países. Trabajo a distancia o desde casa.

  • Predominio del comercio online. Primacía de la tecnología en la vida cotidiana (pagos en línea de servicios, transacciones bancarias vía celular, etc.)

  • Estrictos protocolos para la realización de eventos masivos, espectáculos, reuniones, congresos, etc. Medidas de higiene y distanciamiento social en escuelas, restaurantes y eventos en general.

  • Reacomodo en las actividades productivas, unas “a la alza”, otras “a la baja”, y otras más, desaparecerán.

Definitivamente, una nueva realidad, misma que muchos aún no alcanzan a ver ni a entender, pero ahí está a la vuelta de la esquina.


¿Cómo prepararnos ante esta nueva realidad para salir lo mejor librados posible?


1.- En primer lugar, lo que tenemos que hacer es un alto para evaluar y replantear nuestra actividad, ¿dónde estamos en medio de todos estos indicadores? A partir de ahí reajustar nuestras metas, hacer cambios necesarios, y pensar cómo vamos a salir a ese mundo que pinta ser bastante diferente al que teníamos antes de la pandemia.

Tenemos que hacer algo así como “El recuento de los daños”, que hacen en las guerras, con la salvedad que la “guerra” entre comillas, aún no termina y el panorama se vislumbra bastante incierto.

2.- Renovarse o morir, dice un dicho, y en la mayoría de las actividades productivas, servicios profesionales y emprendimientos, así tendrá que ser. No habrá de otra, esto se convierte en un asunto de sobrevivencia no sólo de los más aptos, sino de los que mejor se adapten a los cambios.


3.- Ahora, no hay una receta única, cada persona dependiendo de su giro, tendrá que hacer su propio plan estratégico, que tendrá que incluir necesariamente mayor preparación, creatividad e innovación e incrementar su experticia.

4.- Profesionalizarnos, si antes eras bueno, ahora tienes que ser excepcionalmente bueno en lo que hagas, mejorar tu servicio, tus técnicas de ventas, y ofrecer algo que otros necesiten, no debemos perder de vista que, al haber menos dinero en los bolsillos, todos seremos muy “selectivos” con lo que compremos porque la tendencia ante la incertidumbre y la crisis económica, es no gastar en cosas superfluas y ahorrar.


Algo más, esto sin duda va a dejar una sociedad más empobrecida, más desigual, la brecha entre ricos y pobres se ensanchará, el número de pobres aumentará, por lo que será necesario, convertirnos en una sociedad más humana y compasiva.


Tengamos presente que: “Todos atravesamos la misma tormenta, pero no vamos en el mismo barco”, es decir, unos van viajando en crucero o trasatlántico, mientras que otros van en endebles lanchitas o de plano nadando a todo pulmón.
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