Buscar
  • Gisela Arriaga

Toma de decisiones

Actualizado: 7 de jun de 2018

¿Qué ropa me pongo? ¿Qué tengo que hacer en esta situación? ¿Qué carrera elegir? Tomar decisiones en muchas ocasiones parece una tarea difícil, sin embargo, es una habilidad que podemos desarrollar.

Si hay algo que distingue a un líder es la toma de decisiones. De hecho el liderazgo es una constante toma de decisiones. Desde que se levanta, el líder va tomando decisiones, aun antes de llegar a la oficina, quizá recibió alguna llamada en el camino en la que se le demandó la toma de alguna decisión.


"Detrás de un líder indeciso casi siempre está latente un problema de autoestima."

Gran parte de esta actividad está asociada a los estilos de liderazgo. Por ejemplo, hay líderes muy ejecutivos, seguros de sí mismos y proactivos, a los que no les cuesta mucho trabajo tomar decisiones, saben que es parte de sus actividades diarias y lo hacen con relativa facilidad, pero a la mayoría se les dificulta, les cuesta mucho trabajo, se trata de líderes demasiado analíticos y, por lo general, tienden a ser perfeccionistas.

Se trata de líderes inseguros. La indecisión puede causar mucho daño a la organización, porque la mayoría de las veces se requieren tomar medidas de manera rápida, en un tiempo determinado, y no hacerlo trae serias consecuencias.


En mis asesorías de imagen he visto cómo muchos líderes tardan mucho tiempo en tomar decisiones, dejan en sus escritorios infinidad de papeles, reportes, peticiones, tarjetas informativas, que requieren atención y toma de decisiones, pero al no hacerlo, se evaden con el pretexto de una “agenda muy ocupada” y dejan lo importante por lo urgente; postergan, sin darse cuenta, de que tarde o temprano, este mal hábito de la indecisión les pasará la factura.


Lo cual implica que no se concreten las metas, que no se alcancen los objetivos, que se pierda dinero y no se cumpla con las obligaciones, pero lo que es todavía más importante, que no se dé un buen servicio y no se cumpla con las necesidades de la gente.

Y es cuando me pregunto: ¿A qué se debe que cueste tanto trabajo responder a los requerimientos diarios de toma de decisiones?


Una de las razones puede ser el temor a equivocarse. Todos hemos experimentado en alguna etapa de nuestra vida, las consecuencias de una mala decisión, entonces, esto llega a formar en ocasiones un fuerte bloqueo emocional que nos hace tener miedo a equivocarnos de nuevo. Tenemos que superar esto y aprender de las enseñanzas que nos deja el haber tomado una decisión equivocada.


Detrás de un líder indeciso casi siempre está latente un problema de autoestima; el tener un nivel de autoconfianza bajo trae como consecuencia que a la persona le cueste trabajo tomar decisiones, entonces, como no se siente seguro, pues, irá postergando, dejando las cosas para después. Se requiere una autoestima sana para tomar decisiones, entonces, hay que trabajar primero en nuestro interior.


"Recomiendo comparar las consecuencias de una decisión y otra. Basta recordar que a toda acción una reacción, por lo que tenemos que ser responsables, cuidadosos, estar siempre muy atentos y conscientes de lo que vamos hacer."

Casi siempre detrás de un indeciso hay un perfeccionista que espera encontrar las circunstancias perfectas para tomar una decisión, pero la perfección no existe, por lo que esa decisión empieza a hacer fila, a estancarse, claro, cuando le preguntas a esa persona el porqué, él o ella hará un listado de cosas para justificar su indecisión.


No estoy a favor de las decisiones rápidas, de “bote pronto”, sin reflexión. Todo lo contrario, siempre voy a recomendar que toda decisión se haga con un previo análisis en donde se evalúen las circunstancias y sobre todo las consecuencias de tomarla. Una decisión no es una cosa a la ligera, implica analizar, repensar, imaginar escenarios, hacer un plan, evaluar las opciones, definir prioridades y los objetivos.


Recomiendo comparar las consecuencias de una decisión y otra. Basta recordar que a toda acción una reacción, por lo que tenemos que ser responsables, cuidadosos, estar siempre muy atentos y conscientes de lo que vamos hacer.

Evalúa las opciones, plantéate los escenarios, hazlo por escrito, esto te ayudará más. Coméntalo con personas cercanas a las que les tengas confianza, quizá algún familiar o algún amigo. Escucha distintos puntos de vista. No te dejes atrapar por el miedo, recuerda que no hay peor decisión que la que no se toma.


Una recomendación clave, no tomes decisiones cuando te encuentres triste, deprimido, con coraje o atravieses por una crisis emocional. Ni tampoco las tomes cuando te encuentres bajo el influjo de alguna droga o alcohol. Vale la pena hacer un alto en el camino hasta restablecerte por dentro. Los peores errores, generalmente están ligados a una decisión que se tomó cuando el líder no se sentía del todo bien.


Si te cuesta trabajo tomar decisiones, busca a un coach o terapeuta que te ayude. Hay distintos especialistas que te pueden apoyar, haz todo lo que esté de tu parte pero no te detengas, no te estanques, la vida pasa muy rápido y tenemos que cumplir nuestras metas y nuestros sueños, de lo contrario se tiene que pagar un precio muy alto, ese precio se llama frustración.


Por Gisela Arriaga, Maestra en Imagen Pública, conferencista y capacitadora, autora del libro “Imagen y Liderazgo 3”.

14 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo